El presidente Felipe Calderón auguró que en el 2012 ya no ocurrirán más inundaciones en el valle de México, que la obra descomunal —como él mismo la denomina— del Túnel Emisor Oriente (TEO) en la que se invertirán 13 mil 500 millones de pesos evitará futuras catástrofes. Pero especialistas en ingeniería hidráulica refutan ese pronóstico y aseguran que ningún túnel por muy colosal que sea enfrentará al “monstruo” que han creado los gobiernos por la falta de planeación en el desarrollo urbano y obras de corto alcance que no son sustentables.
Si se hecha una ojeada a la historia veremos que la misma promesa la hizo el entonces presidente Porfirio Díaz en 1900 cuando inauguró el Gran Canal del Desagüe. Esa obra serviría —según las previsiones porfirianas— para evitar continuas catástrofes como la ocurrida en 1624, cuando la ciudad estuvo cinco años bajo el agua, dice Agustín Breña Puyol, investigador del Departamento de Ingeniería de Procesos e Hidráulica de la Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa.
Porfirio Díaz también la definió como una “obra colosal” y 20 años después, el Gran Canal del Desagüe tuvo su primer colapso. El valle de México se inundó de nueva cuenta y desde entonces el problema continúa.